Nazco en Palermo, Sicilia. Mi debut en el mundo de la música, se lleva a cabo en los primeros meses de 1990 en un bus de la Línea 4, que en aquel entonces conectaba los dos lados extremos de la ciudad y me llevaba hasta el instituto donde estudiaba. Allí cada mañana, con un amigo guitarrista, damos nuestros pequeños conciertos para un público formado por estudiantes, trabajadores y todo tipo de personas.

Unos meses más tarde, entro a formar parte de una banda con la que actúo durante dos años y medio en los locales de la ciudad. Cuando la banda se separa, en compañía del mismo guitarrista con el que empecé, damos vida a un dúo actuando como artistas callejeros por las calles de varios destinos, sino también en varios pubs. Esta experiencia fue muy importante, me dio la oportunidad de aprender más acerca de mi voz y de la audiencia. Durante este tiempo escribo mucho, pensamientos en versos. Tras el interludio del dúo, actúo con diferentes bandas. El estilo es el de siempre, rock y blues.

Durante un período, me dedico sólo a escuchar música y estoy interesado en el jazz, música africana y mediterránea, especialmente intrigado por la cultura siciliana. Poco a poco comienzo a sentir la necesidad de cantar cosas nuevas, tal vez escribir canciones que podrían expresar mi nuevo estado de ánimo, influenciado por la sonoridad que forman parte de mi nuevo gusto musical. Con una pequeña grabadora, comienzo a experimentar y crear melodías y versos en lengua siciliana. Canto mi tierra y las cosas que me dice, y no puedo hacerlo de una manera diferente que no sea su lenguaje.

Francesco en Psilocybe en Hondarribia

A principios de 2000, entro a formar parte de un grupo compuesto por buenos músicos que tocan una música interesante en lengua siciliana. Para mí es una gran oportunidad para explorar este nuevo mundo. Juntos actuamos en el único concierto, al BK. Festival de Palermo. Mayormente experimentamos durante algunos meses en la sala de ensayo. Mi voz suena todavía rock-blues y no se ajusta a su estilo, pero decido seguir experimentando por mi cuenta, en busca de mi sonido. Poco a poco, de una manera espontánea y natural, empiezan a salir versos y melodías de esas canciones que forman parte del repertorio actual.

Pocos años después, en colaboración con un amigo, buen guitarrista y técnico de sonido, comenzamos una colaboración usando esas melodías y versos, con su sonoridad electrónica. Trabajamos principalmente en el estudio en los espacios recortados de nuestras tareas diarias. Durante este tiempo, experimento mucho con mi voz, definiendo cada vez más aquel sonido que voy buscando desde hace un tiempo. El proyecto acaba de empezar, pero se interrumpe cuando, en 2009 me mudo al País Vasco, por lo que es difícil continuar la colaboración.

Tras un breve paso por una banda de blues local, con la que actúo en un par de conciertos, uno de ellos en la primavera de 2010 en la ciudad de San Sebastián, estoy decidido que es hora de retomar el proyecto. Compongo canciones nuevas, con las ideas muy claras sobre la música y la dinámica rítmica, pero ningún músico con èl que trabajar.

Finalmente, en el verano de 2014, durante una conversación con Peter Walsh hablamos de música. Me dice que él está trabajando en algunas de sus composiciones y me ofrece su disponibilidad para colaborar. Me invita a su casa y me hace escuchar sus canciones y yo las mías. Nuestros géneros son diferentes, como lo es nuestra cultura, él es irlandés y yo siciliano, pero es lo que nos impulsa a iniciar una colaboración…la curiosidad.

En ese momento nace maribop.