Entre el ágave y el mar, te veo a ti,
qué dulce visión, tan sublime.
Las olas acarician las rocas,
como tu voz a mi corazón.
Entre el ágave y el cielo, pienso en ti,
qué dulce pensamiento, tan sublime.
El sol me besa la frente,
como tu voz besa mi corazón.
El sol masajea mi frente como tu voz a mi corazón
En el silencio oigo mi alma reír
En el silencio oigo mi alma reír
Puedo contener el aliento,
para ofrecértelo despacio,
mientras el viento
desordena nuestro cabello con sus dedos,
y recorre nuestros cuellos
como un susurro leve.
Y el viento sopla… y el viento sopla…
Al volver a mi hogar,
veo las casas que duermen,
el gallo aún guarda su canto.
Pero el día está a punto de tocar a la puerta,
y el viento sopla… y el viento sopla…
En el silencio oigo mi alma reír
En el silencio oigo mi alma reír

